miércoles, 17 de agosto de 2011

MANOEL ANTONIO (1900-1930)


LECER
Gavotas que levan n-o peteiro
as cartas d'os mariñeiros namorados
Vapores burgueses
que nos ofrecen a remborque d'o seu fume
Pero as nosas velas encalmadas
espantan a bandazos
as horas como moscas


Vigo está tan lonxe
que se desourentaron as cartas mariñas


Unha pipa mais
de vagar
deica ver a hora que da o reloxe


Entra unha fría de vento?
-moi ben!


Enrolara-se a pausa
n-as suas espiraes


E non sabemos
(abonda sa de paréntesi)
engadir-nos outra volta
a todo eso que se nos esquenceu.


OCIO
Gaviotas que llevan en el pico
las cartas de los marinos enamorados
Vapores burgueses
que nos ofrecen el remolque de su humo
Pero nuestras velas encalmadas
espantan a bandazos
las horas como moscas


Vigo está tan lejos
que se desorientaron las cartas marinas


Una pipa más
lentamente
hasta ver la hora que da el reloj
¿Entra una ráfaga de viento?
-¡muy bien!


Se enrollará la pausa
en sus espirales


Y no sabemos
(basta ya de paréntesis)
añadirnos otra vuelta
a todo eso que se nos olvidó.


(Manoel Antonio/Manuel Antonio, De catro a cxatro / De cuatro a cuatro, Prólogo y traducción de Miguel González Garcés, Rialp, Madrid,, 1979)

martes, 16 de agosto de 2011

GIACOMO LEOPARDI





Canto XXI
A Silvia



¿Recuerdas todavía,
Silvia, aquel tiempo de tu vida, cuando
brillaba la belleza
en tus ojos rientes, fugitivos,
y alegre y pensativa,
los umbrales de juventud cruzabas?


Sonaban las tranquilas
estancias, y las calles,
con tu perpetuo canto,
cuando al trabajo femenil atenta
te sentabas, alegre
del bello porvenir que imaginabas.
Era el mayo oloroso; y tú solías
transcurrir así el tiempo.


Yo el agradable estudio
dejando a veces, y las arduas páginas,
donde mi edad primera
y lo mejor de mí se agotó en parte,
en los balcones del paterno albergue
de tu voz escuchaba el dulce acento
y el rumor de tu mano
que la penosa tela recorría.
Miraba el suave cielo,
los huertos y las sendas.
aquí el mar desde lejos y allá el monte.
Lengua mortal no puede

decir lo que sentía.


¡Qué pensamientos suaves,
qué dulces ilusiones, Silvia mía!
¡Cómo se nos mostraba
la vida y el destino!
Cuando me acuerdo de esperanza tanta,
sin embargo un sentimiento
amargo y desolado,
y me vuelve a doler mi desventura.
¿Por qué, ¡oh Naturaleza!,
no entregas todo aquello
que prometiste entonces? ¿Por qué tanto
engañas a tus hijos?
Antes que invierno el campo marchitase,
por oculta dolencia combatida,
morías, tierno amor. Y no pudiste
ver la flor de tus años;
no acarició tu pecho
dulces elogios a tu negro pelo
o miradas esquivas y amorosas,
ni en los días de fiesta tus amigas
de amor contigo hablaban.


También moría entonces
mi esperanza dulcísima; a mi vida
también negó el destino
la juventud. ¡Ay, cómo
cómo pasaste, amada
compañera de mis primeros años,
mi llorada esperanza!


¿Es este el mismo mundo,
estas las obras, el amor y aquellos
sucesos de que juntos tanto hablamos?
¿Esta la suerte de la humana gente?
Al llegar la verdad,
tú, mísera, caíste, y con la mano
la fría muerte y la desnuda tumba
de lejos señalabas.


(Giacomo Leopardi, Cantos. Introducción, traducción en verso y notas de Diego Navarro, Barcelona, Planeta, 1983).

lunes, 15 de agosto de 2011

CARLOS CLEMENTSON CEREZO



ESTA NOCHE


Esta noche
has llenado dos vasos de vino hasta la boca,
de un vino espeso y agrio, como sangre de Dios,
y has brindado por todos los hombres de la tierra,
su historia cotidiana, su pequeña tragedia.


Apuraste la copa -las heces de este humano
cáliz-
de un solo trago
-amargo-
mientras el otro vaso quedaba hasta los bordes
de vino y de tristeza,
aguardando unos labios
sobre la tabla desnuda de la mesa.


Luego,
con un gesto cansado
has salido a la calle
y te has sentado sobre una piedra cualquiera del camino
a ver pasar los hombres
con su misma miseria de siempre entre los hombros.
(De CANTO DE LA AFIRMACIÓN, Murcia, 1974)

Para otros datos sobre el poeta, véase el blog titulado lacalletranquila.com

domingo, 14 de agosto de 2011

SIEMPRE SE VUELVE AL LUGAR DEL ESCRITO


Entre otras situaciones personales, no he aparecido por este blog porque estaba acabando unos libros de poemas, dos, con los que espero concursar a partir de este último septiembre, por los concursos más acostumbrados, los tiempos pasados para recordar. Uno de ellos comienza de este modo.
PRÓLOGO PARA ENTENDER LO HONDO DEL TIEMPO

Despedirme quise de mi viejo usado mundo,
de cuanto ha sido envase, vasija rutinaria
vestido racional, tunicela ordinaria,
mortal intelecto, sagrario místico, inmundo

cuerpo indeleble, ánima desconocida. Fundo
tal deseo en ver, con ojos últimos, maquinaria
mundana antes habitada, no la imaginaria
clase de paisaje que aprendí meditabundo.

He rememorado viejos pueblos funerales,
andado pares caminos que unos lustros hace
ollé: a mis poetas muertos, ósculo y soneto

dí, salmodia claustral oré, prono, ara en rituales
oteros. Electo hube sepulcro en donde nace
sosiego: cierro los ojos a mi fe sujeto.

Tránsito encuentre. Objeto
de gualdrapa y paramento negro, soy yaciente.
No halla Orifiel mi cordón de plata, si inconsciente.

lunes, 8 de agosto de 2011

AQUELARRE 7-12

He encontrado un cuaderno de poesía llamado Aquelarre. Como debían tener poco dinero sus editores, hay seis números recogidos en un solo volumen de pastas rojas, con un búho en la portada de color negro que debió diseñar R. A. V., que no sé quién es. Alberto Álvarez de Cienfuegos y Torres era su director. Este número acabó de imprimirse el 18 de marzo de 1971. De sus colaboradores, conocí a Carlos Murciano, Rafael Alfaro, Pureza Canelo. Me extraña leer un poema de Montserrat del Amo, dedicada a la literatura infantil. En conjunto es un pobre popurrí pues mezcla la poesía que digo con la de poetas ingleses y franceses de los siglos que sean.

La mano izquierda
¡Oh, si fuera posible,
si al menos hoy fuera posible!
¡Oh, si fuera posible levantar una mano
-no la derecha,
no la mano derecha del acto cotidiano,
la sabia
y educada mano en la cuchara
y en la tiza
de la perdida infancia,
no la mano derecha,
tan eficaz,
segura,
cruel en tantas ocasiones,
sino la mano izquierda,
la semi inútil
la de "esa mano no" el titubeo y la sorpresa-
si al menos hoy fuera posible
levantar una mano
y rozar suavemente
un corazón herido!

                                                                  Montserrat del Amo



miércoles, 3 de agosto de 2011

70 AÑOS DE POESÍA EN CUENCA (y último)


He repasado los libros de poesía que compré en Cuenca, LLÁMALO VIAJE (1977-2008) y ruego a mis seguidores que entren en otro blog LA CALLE TRANQUILA para evitarme la repetición de opiniones y decir que este poemario (antología) no me interesa nada, es más, me niego a poner ejemplo. No es que sea mala poesía, Dios me libre, sino que no es de mi interés, sólo eso. FIESTA EN LA OSCURIDAD es de Diego Jesús Jiménez, poeta de más altos vuelos, al menos de más experiencia barroca. Como es un libro de 1976, lo considero ya en otro orden de cosas poéticas, por lo que, igualmente, me lo quito de en medio. Si les interesan ambos, en casa están.


LXV
Campanario mozárabe, esbelto campanario,

blanco, alegre y pueril, de las Monjas Angélicas,
cuyas claras campanas teñían el Rosario,
como un coro de voces asexuales y célticas.


Campanario que tienes una aguda espadaña
y macetas de flores fragantes en abril;
campanario castizo, campanario de España,
¡hay en ti un cierto encanto tan mágico y sutil!...


¿Sabes algo del alma de las dulces novicias
que están presas y solas en el triste convento,
cantando los MAitines, los Laudes, las Completas?


¿Sabes de aquella Carmen que hacía mis delicias
cuando yo era un chiquillo loco de sentimiento
y ella moraba en una de estas callejas quietas?

(Andrés González Blanco, 1888-1924). De Poemas de provincias)


PUENTE ROMANO
Robusto abrazo de imperial mesura.

Ruta de historia dominando el río:
símbolo capital del poderío
de Roma eterna en voz y arquitectura.


Exacta luz y meditada altura
en prodigio de tierra y albedrío.
Contorno y planta y vértice y vacío
en vuelo audaz y trabazón segura.


Miño dorado, en ansia fronteriza,
la piedra en bucles de sus aguas riza
que bebe perlas y descubre frondas;


y en el dormido atardecer, parece
que, empinado en el cauce, crece y crece
como un emperador sobre las ondas.

(José Rúis, Tarancón, 1892)


JURO LLUVIA
Sentirlo no lo sé;
pero quisiera dar a cada uno
su sonrisa.
Pagarle con miradas
directas de la sangre.
O salpicarle con esa poca lluvia
que heredamos aquel día
en que un terco padre
se empeñó en usarla para limpiar cristales.
Nadie como yo
en verdaderas granjas
(no lo ocultaré más)
fui entregando el cuerpo,
poco a poco; pero en feroz resolución.
Entrega digo,
al clamor de la lluvia.
¿Por qué no dar a cada uno lo que le corresponde?
Yo: Raúl
Torres
he sido amante de la lluvia.

(Raúl Torres, 1932)


Cuenca: un abrazo de un corazón amigo.


lunes, 1 de agosto de 2011

70 AÑOS DE POESÍA EN CUENCA (II)

   

El libro que titula la entrada del blog es más testimonial que otra cosa porque 1971 no era todavía época para distinguir a los poetas falangistas de los tradicionales en las formas o de los innovadores, sin que me atreva a llamar vanguardia a los poetas visuales.

Por ejemplo: a mí este poema no me dice nada

CANTA-CUENTA
Canta el canto que cuenta que se esfuma
o quebranta el cantar cuando amaneces,
y que alienta el encanto si adormece
o decantas el llanto de la bruma.

Cuenta el canto que canta que la espuma
es tan sólo de espuma; pero, a veces,
no parece que la pluma de los peces,
sino el agua que juega y se despluma.

Canta el viento del mar, cuenta que había
una estrella demente por el cielo
y una luz en la frente de una loca.

Cuenta un canto que oriente lejanía;
como el eco del eco, como el vuelo
de la voz que se va a de roca en roca.
                  (Guillermo Ossorio, 1920)


Si he hablado de este libro, sin abrir el libro aquel de Everest que era una guía turística, ha sido porque quería que supieran de mi vinculación con esta bella ciudad. Yo tenía que ir a Guadalajara y echaba por Cuenca. Yo iba a Soria y echaba por Cuenca. Creo que se debía a su aire transparente, a su frescor de monte, a su belleza de ánfora.
RONDA DEL AIRE
Cómo
asegurar el cuero
aquí, darle eficacia, darle
su hechicería,
su vieja comprensión, la sombra
justa. Cómo ponerle imágenes, delirios
a quemar, altas costuras
entre juncos.
                   (¡Ah!,
nunca es la nieve
la que salva del todo, la que pone
su afán y su paciencia,
su blancor solitario
para salvar).
                 Arrecian
nuevos mercados, nuevas costumbres, nuevas
aventuras.
              Esto es el viento.
Nada se sabe
aún, sino que pasa y luce
buen bordado, buenas heridas, buena
meditación.
(Fragmento. Diego Jesús Jiménez, 1942)



LA PRIMAVERA
Está la primavera
para entrar. Y no pasa.
La primavera, su aire
de joven colegiala.
Llena de luz saluda,
nos saluda con su ala.
La primavera asoma
no sé en qué oculta rama,
ignoro cómo viene,
a qué dios acompaña.
Pone la primavera
nuevo aire en la ventana,
juega el amor, convoca
pájaros en la acacia;
la primavera, ¿sabes?,
enseña su manzana.
                    (Florencio Martínez Ruiz)


AMOR
Sin darte cuenta, en la lluvia
que trae vocación de río,
así viniste, dispuesta
a hacerte mar conmigo.

Qué difícil, a tu paso,
ser un árbol, una caña;
qué fácil hacerse olvido.
Cuánto me queda de junto,
cuánto de viento he perdido.

A ti nunca te he dicho
-porque siempre fuiste niña-
que amar es cosa de ríos,
y cuando se tiene un hijo
es como llegar al mar
y ver que el agua ya es vino.

Dos cuerpos son dos riberas,
son como el escalofrío
de sentirse hombre y mujer
puestos en el mismo sitio.
                       (José Luis Jover, 1945)