Cuando el ángel del licor oscuro se hace óvalo azul, la poesía parece el pan del desterrado. Te invito al banquete a sabiendas de que es sólo un festín de palabras y sentimientos más o menos ocultados, alguna vez exteriorizados, siempre íntimos.
viernes, 22 de abril de 2011
JESÚS TOMÉ
Cada tarde, y a la hora
en que hace tristeza, vengo
a la sombra de las penas
a esperarme. Mucho tiempo,
igual que el polvo, me cae
sobre los hombros. Me quedo
tan largamente mirando
el camino, que, a lo lejos,
veo que no viene nadie,
que todavía no vengo.
Y así otra tarde. Mañana
volveré. Tal vez. De nuevo
hará mucha soledad
y nadie habrá en el sendero.
Un día cualquiera. Un día
en que haga tristeza, vengo.
Me encontraré en cualquier sitio.
Muerto.
(De Traigo esta tristeza, 1960).
LOS DÍAS DESDE LA CALA
VIERNES SANTO
(Ilustraciones:
(c) sus autores
Si hay alguien, alguna vez, que se queje con toda la razón del mundo, ese es Jesucristo: Popule meus, quid fecit tibi? aut in quo contristavit te? responde mihi. ¿Pueblo mío, qué te hice? ¿en qué te molesté (entristecí), responde, dime. Amó tanto a su pueblo que lo amó hasta el fin, es decir, hasta su muerte y muerte de cruz. Ni amamos la cultura occidental, ni queremos la fe, la rechazamos, dice voces autorizadas, que se pueden creer o no, según. Claro que cada uno tiene su razón oculta, muchas veces, sin consistencia. Sería más fácil y productivo enfrentarse con las cosas o con sus razones, pero... es signo de los tiempos irse de compras el jueves santo y quejarse de que, envidiosos, los laicos también quieren sus procesión laica, pobres sin sentido, que están en todo su derecho según ellos dicen y a mí qué. La gente acude a ver el arte acumulado desde hace siglo, al menos cuatro, y no a ver parodias insultantes. Bien, con la inconsistencia por bandera y la debilidad mental por consigna, todo es posible. Es la mejor manera de que este pueblo sea lo que va siendo, en lo que lo van convirtiendo. Quia eduxisti de terra Aegypti: parasti crucem Salvatori tuo. Que viene a significar: Yo te saco de Egipto, te saco de la pobreza, te saco del dolor, te saco de tu problema y tú me preparas la cruz, me insultas, blasfemas, me vas a matar. Esto, antes, hace pocos años, era doctrina común. Ahora, con la adultez de pueblo democrático (?), la cosa va por otro camino. Pero no por ello hay que borra lo anterior, sino respetarlo y el que quiera que lo siga. Yo celebro la Semana Santa tras los cristales, mirando al mar que sigue aún grisisucio. Al fondo, se ven los pueblos lejanos: Mojácar está justo enfrente. El islote aprendiz de isla, el Fraile, oculta con su mole algunas playas tranquilas.
La interioridad es un atributo humano que no se puede poner ni en tela de juicio ni juzgar sobre ella porque pertenece a la propia intimidad, pero sí es cierto que se reconforta con la cercanía de la belleza, del honor, de la bondad, de la cultura (no precisamente la de masas). Donde esté la inopia, no hay luz. No hay deseo de avanzar simplemente por la bonhomía. "Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos, Señor, de todo mal". Pero la tragedia es que el mal es muy listo para organizarse y nos persigue porque, como no tiene el bien, lo odia. Por eso se dedican con pulsión a la consecución de los bienes terrenos. A veces, la persecución llega hasta la Cala, pero aquí sabemos defendernos de los pobres de espíritu que se presentan como si fuesen la salvación del mundo y la tuviesen en sus manos y ellos la repartiesen. Con vuestro pan os la comáis, que, en la Cala, a cada día le basta su afán.
Te conduje cuarenta años a través del desierto, te di de comer maná y te dejé en una tierra ubérrima. Como premio, me preparas la cruz. Pues este tipo de comportamiento se ha impuesto entre nosotros. Por ello mejor la cala que el foro abierto en el que cada uno dice su tontuna. Ya lo decía Juan de Ávila: "tiene esta ceguedad del entendimiento este particular mal, más que la dureza de la voluntad". Cambio de lectura y merece la pena, por más que mi vida continúe con la rutina de siempre: "La adoración no necesita voz, sino voluntad; pero, a veces, su calor emocional calienta, apremia, devora, incendia, y asciende en llama de amor viva que tiernamente hiere y suavísimamente consume derramándose en estrofas enamoradas". Esto es lo que se pierde el que se denomina ateo. Además, me da un consejo que, al parecer, yo ya he tomado: "Hemos de labrarnos nuestra clausura personal con el mimo y la ilusión de unas tapias y una redes que hace frente a todos los lugares y rincones y es más sólida que todas las circunstancias y acontecimientos". Tate, tate, folloncicos, que diría Cervantes.
(Ilustraciones:
(c) sus autores
jueves, 21 de abril de 2011
LOS DÍAS DESDE LA CALA
JUEVES SANTO
La meteorología juega un papel increíble en todos los acontecimientos humanos, sociales o individuales. Por otro lado, parece que hay días que necesitan o brillan más con sol:
La meteorología juega un papel increíble en todos los acontecimientos humanos, sociales o individuales. Por otro lado, parece que hay días que necesitan o brillan más con sol:
Tres jueves hay en al año
que relucen más que el sol:
jueves santo, corpus Christi
y el día de la Ascensión.
Aunque me imagino que eso era antes. Bueno, antes de que la misma Iglesia cambiara las fechas de las celebraciones de los santos antiguos en pro de los nuevos más jóvenes, aunque estos jueves siguen brillando con independencia de que el teocentrismo haya sido sustituido por el valor económico de la vida. El homo economicus vivirá mejor, pero, para ello, ha sacrificado su espíritu. Así ha de ser para adecuarse a los signos de los tiempos y, sobre todo, a esa entelequia que llaman progreso. Buscar para huir. Busco la riqueza a base de trabajo y esfuerzo denodado para huir después en busca de relajación para evitar el stress que produce el trabajo desmedido o desmesurado. En el caso de los mayores, el descanso significa la imposibilidad de seguir el ritmo de los más jóvenes. Y el que la cabeza flaquee en unos y otros la tengan activa.
Así que, este jueves que reluce más que el sol, está dominado por esa grisalla que se ha instalado en la Cala desde hace ya unos días, que trajo lluvia el lunes por la tarde y que no sé qué va a hacer hoy. Pero el día, en verdad, es feo, sereno pero gris, parece sucio, es, en verdad, un día triste.
También es verdad que, al parecer, la meteorología también influye en el estado de ánimo, pero tampoco nos va a hundir en el pesimismo porque detrás de un día viene otro. Así que pensamos en que, esta vez sí de verdad, el estado del día va a influir en que salgan o no las procesiones. Claro que, a los indiferentes, les da igual. Por eso, a los indiferentes, se les aplica la legislación vigente.
Y esto viene a cuento porque, si antes hablo, antes comienza a llover. Los truenos vienen aún lejanos pero las gotas de agua caen ya sobre los cristales del balcón en el que escribo. A pesar de ello, una extraña calma se ha adueñado del paisaje y ni la rama de una palmera se mece al pairo de la brisa que no suspira ni siquiera cuando el relámpago anuncia ruido, o sea, cuando San Pedro hace rodar las tinajas en el cielo. Viene esto a mí como recuerdo. A todos nos medio asusta, al mí al menos, una tormenta descarnada, aunque sea un simple trueno. Entonces, mi tía Ventura reunía a los criajos de la casa y les contaba, nos contaba, cosas como la anterior para que mantuviéramos la calma y no llorásemos. Mi nieta Diana ha estado a punto de entrar en la tierra del llanto, porque, ha gritado, "no me gustan las tormentas". Desde este lugar de mi escritura, le he he dicho que viniese conmigo si nadie le hacía caso. Ha venido, le he contado la vieja patraña, y se ha ido tan contenta para comprobar si la abuela le iba a decir lo mismo. Está lloviendo con cierta dureza, pero ella está jugando con su osito y la paz reina en sus días y en los oídos de la demás. Pero, el que sepa esas cosas no podrá transmitirlas.
Del montón de libros que tengo a mi alrededor elijo el Audi, filia, del Beato Juan de Ávila, como se le conoce, a pesar de ser ya santo. Y leo: "Mas lo que os quiero decir es que procuremos, con las fuerzas que Dios nos diere, de nos conformar con sus santa voluntad con obediencia y sosiego, y no seguir la nuestra, de la cual por fuerza se han de seguir desconsuelos y desconfianzas, y cosas de aquestas. Suplicad al Señor nos abra los ojos; que, más claro que la luz del sol, veríamos que todas las cosas de la tierra y del cielo son muy baja cosa para desear ni gozar, si de ella se apartase la voluntad del Señor. Y que no hay cosa, por pequeña y amarga que sea, que, si a aella se junta la voluntad del Señor, no sea de mucho valor. Más vale sin comparación estar en trabajos, si el Señor lo manda, que estar en el cielo sin su querer". Leer esto es, al menos, leer buena literatura y conocer cómo se expresaban en 1556. Pero, si se profundiza en el autor, se verá cómo sufre las penas de la Inquisición simplemente por erasmista y eso molestaba a la jerarquía eclesiástica que era, en definitiva, la que mandaba o estaba muy cerca del poder oficial. Pero de ahí a querer destruir todo aquello hay un abismo. ¡Ah!, las procesiones serán siempre religiosas. Así que hay que inventar otro vocabulario para que el laicismo engan su filología específica.
La lluvia no entorpece la pequeña felicidad. En este caso la dejada por el Real Madrid con su triunfo en mi nieto Pablo, que me ha llamado por teléfono para comentarlo conmigo. Tengo ganas de que se haga algo más grande para que me acompañe, aunque sólo sea una vez, por la ruta del vino en Lorca, tópico ya mítico y que quiero hacerlo con él, que no beberá nada, ni yo, seguro que yo me lo habrán prohibido, como si fuera un rito de iniciación. Tantas veces se lo he dicho que él asegura que quiere ser mayor para ir conmigo a recorrer dicho camino.
Antífona
Avertantur retrorsum et erubescant qui cogitant mihi mala.
Retrocedan y enrojezcan los que piensa de mí cosas malas.
Salmo 69
Deus in adjutorium men intende,
Domine, ad adjuvandum me festina.
Dios, acude en mi ayuda,
Señor, corre a ayudarme.
Confundantur et revereantur
qui quaerunt animam meam.
Sean confundidos y avergonzados
los que buscan mi alma.
Y concluye así:
Sed et lingua mea tota die
meditabitur justitiam tuam;
cum confusi et reveriti fuerint,
qui quaerunt mala mihi.
Pero también mi lengua todo el día
medita tu justicia,
porque fueron confundidos y avergonzados
los que quieren cosas malas para mí.
(c) cada autor de su obra
Y esto viene a cuento porque, si antes hablo, antes comienza a llover. Los truenos vienen aún lejanos pero las gotas de agua caen ya sobre los cristales del balcón en el que escribo. A pesar de ello, una extraña calma se ha adueñado del paisaje y ni la rama de una palmera se mece al pairo de la brisa que no suspira ni siquiera cuando el relámpago anuncia ruido, o sea, cuando San Pedro hace rodar las tinajas en el cielo. Viene esto a mí como recuerdo. A todos nos medio asusta, al mí al menos, una tormenta descarnada, aunque sea un simple trueno. Entonces, mi tía Ventura reunía a los criajos de la casa y les contaba, nos contaba, cosas como la anterior para que mantuviéramos la calma y no llorásemos. Mi nieta Diana ha estado a punto de entrar en la tierra del llanto, porque, ha gritado, "no me gustan las tormentas". Desde este lugar de mi escritura, le he he dicho que viniese conmigo si nadie le hacía caso. Ha venido, le he contado la vieja patraña, y se ha ido tan contenta para comprobar si la abuela le iba a decir lo mismo. Está lloviendo con cierta dureza, pero ella está jugando con su osito y la paz reina en sus días y en los oídos de la demás. Pero, el que sepa esas cosas no podrá transmitirlas.
La lluvia no entorpece la pequeña felicidad. En este caso la dejada por el Real Madrid con su triunfo en mi nieto Pablo, que me ha llamado por teléfono para comentarlo conmigo. Tengo ganas de que se haga algo más grande para que me acompañe, aunque sólo sea una vez, por la ruta del vino en Lorca, tópico ya mítico y que quiero hacerlo con él, que no beberá nada, ni yo, seguro que yo me lo habrán prohibido, como si fuera un rito de iniciación. Tantas veces se lo he dicho que él asegura que quiere ser mayor para ir conmigo a recorrer dicho camino.
Para cambiar de tercio, cambio de libro: "Ya sé que hay ciertos espíritus que siguen siempre con libertad su inclinación, y que estos no han de quedar jamás satisfechos de la razón ni de la luz ni de la doctrina de los santos, porque de nada quedan pagados. Y si Dios, milagrosamente, no rompe el lazo fuerte de la propia opinión, no tienen remedio hasta que conozcan la verdad el día del juicio, cuando ya no será tiempo. El que leyera los libros con intención de aprovecharse y para buscar la verdad, le premiará Dios la buena intención, lo iluminará y hallará con seguridad la luz y la verdad; pero el que los lee para contradecirlos, le castigará y, en vez de encontrar la verdad, hallará la ceguedad" (Defensa de la contemplación). Firmado, Miguel de Molinos, sí, el de Guía espiritual, otro heterodoxo, como ya sabemos. Bueno, hay quien discrepa y explica que ahora se le reivindica por su ortodoxia incomprendida o se reclama su heterodoxia como signo o metáfora de otros olvidos y censuras. Es decir, que lo férreo de la oposición entonces no ha impedido que su doctrina perviva entre unos cuantos, unos por ella misma, otros por su índole reflexiva, por su espiritualidad o por su literatura. Pero, si no se lee, pues se tiene una experiencia intelectual menos.
Antífona
Avertantur retrorsum et erubescant qui cogitant mihi mala.
Retrocedan y enrojezcan los que piensa de mí cosas malas.
Salmo 69
Deus in adjutorium men intende,
Domine, ad adjuvandum me festina.
Dios, acude en mi ayuda,
Señor, corre a ayudarme.
Confundantur et revereantur
qui quaerunt animam meam.
Sean confundidos y avergonzados
los que buscan mi alma.
Y concluye así:
Sed et lingua mea tota die
meditabitur justitiam tuam;
cum confusi et reveriti fuerint,
qui quaerunt mala mihi.
Pero también mi lengua todo el día
medita tu justicia,
porque fueron confundidos y avergonzados
los que quieren cosas malas para mí.
(c) cada autor de su obra
MARÍA DEL AMOR HERNÁNDEZ
Por razones que no son del caso, pero sí poderosas, este blog está abierto a cuanto envíe María del Amor. Hoy toca una historieta familiar...
RECUERDOS DE INFANCIA: LA LERTA
Dedicado a ese incansable pateador de monte que fue mi padre.
A veces un sabor, un olor, una brisa de aire enfundada en aromas, nos transportan por momentos a recuerdos de nuestra infancia que despiertan en nosotros anhelo y añoranza. Recuerdo la vieja ranchera Seat que acompañó a mi padre durante varios años en sus aventuras cinegéticas y que quedó impregnada de ese aroma típico de campo, entremezclado con el dulzor del romero y tomillo y el amargor de perdices, codornices y conejos babeados todos por la incansable Lerta.
Lerta era el perro de caza de mi padre, una jovencísima Pointer blanca salpicado de manchas negras estratégicamente dispuestas, según él, era de buena raza. Murió joven, no recuerdo cómo, y, aunque yo era pequeña para poder apreciar las virtudes de aquel animal, al tiempo y según sus relatos, pude deducir que fue uno de sus mejores perros de caza.
Me contaba que en el monte no podía sujetarla. Cuando cogía el rastro de alguna pieza, husmeaba con el hocico pagado al suelo hasta que encontraba la presa y haciendo la muestra, miraba a mi padre solicitándole permiso para levantarla y mi padre con una sacudida de cabeza acompañada por una palabra de ánimo, “tírale Lerta”, la perra iba hacia ella para que levantar la pieza y saliese asustada volando, a los pocos minutos del estruendoso ruido del detonar de los cartuchos, aparecía la Lerta con un movimiento chulesco y acompasado del vaivén de la pieza en la boca, babeada y casi oculta bajo sus enormes belfos.
Tras ponerse enfrente inimaginablemente sumisa, bajaba la cabeza pero aún con sus ojos fijos en mi padre, soltaba la presa ya inerte, sin el más mínimo mordisco e incluso con su enorme lengua peinaba las plumas del animal, intentando dejar a su amo la pieza más digna posible, esperaba con paciencia y con orejas gachas la respuesta de su amo.
Aún recuerdo cómo comenzó su época de aprendizaje siendo aún un cachorro: le daba perdices medio moribundas con las que la Lerta disfrutaba de lo lindo mordisqueándolas y atenazadas por su fuertes mandíbulas, engullía la cabezal del animal en su boca, daba varias sacudidas a derecha e izquierda mientras gruñía alborozada , haciendo a veces que el animal saliese despedido de su boca, para volver ella con grandes zarpadas a recogerla y proseguir su juego; lo que a mí me parecía tan gracioso a mi padre le sacaba de sus casillas, pues el comportamiento de la Lerta era justo lo contrario a como debía comportarse, pero ella era demasiado joven. Entonces mi padre cogía lo que quedaba de perdiz y le daba repetidamente en el hocico, ella lo miraba con ojillos de incomprensión, sólo después de los años entendí que ese era el procedimiento a seguir para enseñar desde cachorros a los perros de caza.
Volviendo a lo de antes, cuando la perra venía con su presa, una sola caricia en su salpicada y abundante cabeza, hacía que saliese corriendo exaltada y a los pocos metros realizaba una cabriola resbalando y cayendo sobre su propio cuerpo para volver alocada y sellar en el pecho de mi padre sus enormes zarpas llena de gozo. Con lo que mi padre le correspondía con caricias repetidas sobre su cabeza repitiendo “buen perro”. Sabía que lo había hecho bien y que su amo se sentía orgulloso de ella.
Fue un gran perro la Lerta.
María del Amor Hernández
Ilustración. (c) Francisco Barrera. Otoño. Oleo sobre lienzo.
miércoles, 20 de abril de 2011
JESÚS TOMÉ
CARTA DESDE EL CIELO
Si se asomó a la vida, no hay quien pueda
volverse atrás o detener el paso:
debe seguir hasta sentirse ocaso
sentirse amén que bajo el polvo hieda.
Pero si Cristo al fin se lo envereda
y le pasa el mirar de vaso a vaso,
todo el viejo dolor es precio escaso
y la angustia total vulgar moneda.
¿Quién mide el paso y la mortal zozobra
de un hombre en bosque o en vivir perdido
con esta eternidad que cunde y sobra?
Cuando el doler de Dios está vendido
y el más menudo céntimo se cobra,
EL QUE CREYÓ AL AMOR está cumplido.
(De Senda del hombre, 1959).
LOS DÍAS DESDE LA CALA
MIÉRCOLES SANTO
El día ha sido tan feliz o más como estos en los que están mis nietas pequeñas. Y no es por otra cosa que por su dulzura, por la gracia que tienen los niños chicos en un momento dado y que permite que las relaciones sean más tiernas. Esa es la función de la infancia con arreglo a la edad de sus mayores. Así que, desde que se despiertan, están a mi alrededor. Después vienen los niños y, para poner orden en aquel galimatías de gritos, hay que llevarlos a la playa. Así son las cosas, como son, no como yo quiero.
El día apunta a bueno. La verdad es que a primera hora estaba el mar y el aire mejor que ahora mismo. Desde mi atalaya, veía a la palmera sulamita cadearse rítmicamente. Ahora es agitada por el viento. Pero es un día dichoso que también tiene su encanto, como puede verse en Gabriel Miró. Este día también tiene su canto gregoriano:
Jam lucis orto sidere,
Deum precemur supplices
ut in diurnis actibus,
nos servet a necesitatitbus.
Una traducción muy libre sería esta:
Ahora, cuando amanece,
recemos suplicantes a Dios
para que durante el día
nos libre de las necesidades.
¡Señor! Como una lámpara votiva,
que humildemente ante tu cruz ardiera,
el recogido corazón quisiera
tener su llama vigilante y viva.
Y el alma, estremecida y sensitiva,
depuesta toda su altivez roquera,
quisiera ser, Señor, tu prisionera
y ante esa Cruz perseverar cautiva.
Si quiere el corazón, si el alma quiere
así rendirse a quien por ella muere,
¿qué falta, pobre corazón mendigo?
¡Deja esa Cruz, mansísimo Cordero!
¡quede el alma prendida en el madero
y seas Tú de su pasión testigo!
(P. Félix García, O. S. A.)
Del libro Los ateos también creemos en Dios, extraigo este poema con una firma harto interesante:
Dios no es el mar, está en el mar; riela
como luna en el agua, o aparece
como una blanca vela;
en el mar se despierta o se adormece.
Creó la mar, y nace
de la mar cual nube y la tormenta;
es el Criador y la criatura lo hace;
su aliento es alma, y por el alma alienta.
Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste,
y para darte el alma que me diste
en mí te he de crear. Que el puro río
de caridad que fluye eternamente,
fluya en mi corazón. ¿Seca, Dios mío,
de una fe sin amor la turbia fuente!
(Antonio Machado)
En la España cainita que se resucita por la necesidad de hacer daño por imponer una idea no por todos aceptada, yo entre ellos, Antonio Machado es el poeta bueno y Manuel Machado el poeta malo. Pero se les calificó así por ideología, no por su valor literario. Por eso, una de las dos Españas nos helará el corazón, si nos dejamos:
Perdón, es la palabra. Del primero
que sabe perdonar es la victoria.
Del odio y rencores en la negra noria
caber no puede triunfo verdadero.
Herido y mutilado, en el madero,
vence siempre Jesús, porque su gloria
es toda Amor. Y es el perdón de la historia
de Cristo, Dios y hombre verdadero.
Llanto de Amor, cual agua de la peña,
de nuestro corazón brota a raudales,
grato a la caridad que Él nos enseña
-entre oraciones puras y sencillas-,
para bañar las plantas divinales
del Cristo del Perdón de Maravilla.
BOB DYLAN
No creo sea ya pieza arqueológica el mítico cantante que hoy traemos para recuerdo de los de mi edad o alrededores. "A partir del Festival de Música Folklórica de Newport del año 1965, el mundo conoció un nombre nuevo en el ámbito de la música popular. Bob Dylan emergía mostrando una forma nueva e innovadora de utilizar los temas llamados tradicionales, transformándolos en lka sustentación de un audaz mensaje poético, crítico y folklórico. Para Newsweek era el Patric Henry de la revolución folk. Para Times, el más importante compositor de música folklórica. No obstante, la importancia de Dylan radicaba, precisamente, en que su significado trascendía lo estrictamente musical, incorporando a lo folklórico la expresión de todas las resonancias y recursos poéticos de la agria y mordaz beat generation". Sic dixit Eduardo Chamorro en Madrid, 1969, en el prólogo de este libro titulado CANCIONES y del que extraigo, para le gente guapa que se asome a este blog, el siguiente poema:
SEVEN CURSES
El viejo Reilly robó un caballo.
Pero le atraparon y le trajeron
y le metieron en la cárcel
encadenando su cuello.
La hija del viejo Reilly recibió un mensaje.
Su padre iba a ser colgado.
Cabalgó durante toda la noche y por la mañana
llegó con oro y plata en las manos.
Cuando el juez vio a la hija de Reilly
sus viejos osjos se abrieron como platos;
diciendo: el oro jamás liberará a a tu padre;
sin embargo, tú, sí, querida mía.
Prefiriría morir, gritó Reilly,
tú eres su única exigencia.
Si él te toca, seré como un reptil.
Coge tu caballo y huye.
Padre, si no aprovecho esta oportunidad
y pago el precio que exige,
morirás.
Por eso permaneceré aquí.
Las sombras del patíbulo agitaron el crepúsculo.
Un perro de caza ladró por la noche
y en la noche se pagó el precio exigido.
Ella despertó a la mañana siguiente
para saber que el juz jamás había hablado.
Vio la rama combada,
vio el cuerpo roto de su padre.
Y cayeron sobre juez tan cruel estas siete maldiciones.
Que un dolor no le salve,
que dos curanderos no le curen
que tres ojos no le vean.
Que cuatro orejas no le escuchen,
que cinco muros no le oculten,
que seis azadas no le entierren,
que siete muertes no le asesinen.
(Bob Dylan. Canciones. Madrid, 1971)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




















